Ir con el corazón latiendo sin control por temer lo peor era algo que no le gustaba a Rosseta, pero no tenía de otra. Caminó con la ayuda de sus amigos y entró en aquella parte oscura del bosque, llena de una espesa neblina que era imposible ver más allá.
Montada en Rayas al igual que el Fénix se posaba en la parte trasera por temor a perderse en la neblina entraron guiados por Cristal y Rabito. Cuando al fin atravesaron la espesa neblina observaron un mundo diferente al que imaginaban, ya que