Albuz una vez más decidió curar las heridas de Rosseta con la diferencia que ahora estaban en la cabaña que él había construido. Se había hecho daño en diferentes partes de su cuerpo, eran rasguños, pero aun así él quería limpiarlas y sanarlas con sus propias manos sin la necesidad de utilizar magia, sólo sería el contacto de su piel con la de ella.
- No era necesario esto, sabes que la flor de Melvis me ayuda a sanar. - dijo Rosseta observando como Albuz dejaba caer una cuantas gotas de agua s