Clemente estaba recostado en su sofá disfrutando de la lectura de un libro, tenía una ropa cómoda de dormir y su cabello aun estaba húmedo. Ese era uno de esos días en los que Clemente se quedaba en casa a disfrutar de su sola compañía. La paz predominaba en el hogar de Clemente en ese momento mientras tomaba un exquisito vino y leía uno de sus libros favoritos. De repente su serenidad fue perturbada por los fuertes golpes sobre su puerta de entrada.
Clemente levantó la mirada y sintió el insti