Amelia seguía sin palabras, todo lo que estaba viendo en ese momento parecía más de lo que ella podía procesar. Ella pudo ver la angustia en los ojos de Ángel mientras la miraba de una manera casi suplicante.
Sin saber que más podía hacer Amelia fue por su bolso para salir de la casa de Ángel de inmediato.
-Amelia por favor escúchame – dijo Ángel al deducir lo que Amelia pretendía hacer – no puedes irte así no más, todo esto tiene una explicación.
-Oh claro, yo estoy completamente segura de que