La sirvienta suspiró resignada, ella se dio cuenta que sin importar lo que hiciera ella no lograría que Natalia se fuera. Sin embargo, ella no pensaba atenderla como Natalia había pedido y tampoco tenía planes de dejarla sola. Ella no sabía por qué Ángel no soportaba a Natalia, pero estaba segura de que no podía confiar en ella, por algún motivo su jefe no la quería en su casa a pesar de ser la madre de la que él llamaba su mujer.
- ¿Qué haces ahí? – gruñó Natalia al ver que la sirvienta no se