Mundo ficciónIniciar sesiónSam esperaba junto al perchero de la entrada. Tenía el maletín en la mano y los ojos hinchados. Vlad no lo notó, no la miró.
—¿Algo para esta tarde, amo?
—Revisa la agenda.
Sam lo hizo. Sólo había anotaciones de lo que él haría y ninguna indicación para ella. “Alégrate, Sam”, se dijo. “Por fin el tirano se hartó de ti y te despedirá. Alégrate, Sam, tal vez no te mate”.
Ella no estaba alegre. Cuando se cansó de pensa







