—Za- Zaahira… —murmuró, con el cuerpo temblando mientras acomodaba a Zaahira en el suelo.
—Ta-mara…
—No hables —dijo rápidamente, mientras las lágrimas bajaban una tras otra con gran velocidad—. ¡Ayuda! ¡Alguien ayúdeme!
En cuestión de segundos, el lugar que antes estaba en silencio por aquel disparó, comenzó a tornarse en un ambiente ruidoso, peligroso y en el que las probabilidades de ser escuchada se reducían cada vez más.
—Sé…. m-muy fe-liz —Zaahira, murmuro sonriendo en los brazos de Tama