Capítulo 41; Juego de niños.
Zashirah suspiró, los nervios amenazaban con hacerla temblar sin reparos. Volvió a suspirar, debía hacerlo, era ahora o nunca, no podía seguir dándole largas al asunto, la necesidad de aclarar todo la estaba consumiendo. La puerta del pequeño salón estaba abierta, entró de manera sigilosa con el corazón golpeando contra su pecho. Allí estaba él, Shemir, estaba concentrado en los muchos papeles dispersos en la mesa.
—Buenos días, Shemir— dijo suavemente, el joven levantó la cabeza de los papele