—Em, entonces, ¿tu cara larga y de preocupación es de qué? —cuestiona Liam, Estamos en la compañía donde él trabaja, vine hacer una entrega que perdí en el ascensor que hablaba y terminé en la oficina del jefe rubio de voz gruesita—. Puedes confiar en mí, jamás haría algo para lastimarte, créeme —sonríe amablemente.
Ay, porque eres tan lindo. Creo que me estoy enamorando de ti.
Suspiro regresándole la sonrisa, me siento en el sofá con la espalda erguida colocando una mano encima de la otra sobr