Cuando por fin había reunido el valor para hablar con Misael, cuando por fin había respirado profundo y armado un pequeño discurso mental... el destino volvió a jugar en mi contra.
Tocaron la puerta. Urgente. Llamados de emergencia. La ciudad nos necesitaba. O, mejor dicho, los necesitaba a ellos. Misael y Liam salían esa misma noche rumbo a Emiratos Árabes. El príncipe había solicitado a los mejores, y ellos, como soldados experimentados, partieron sin dudarlo.
La oportunidad se esfumó como ar