Isabel se mantenía a corta distancia, vestida con un vestido blanco puro, luciendo frágil y delicada.
No era Sofía.
Antes de que Vicente pudiera reaccionar, Isabel se abalanzó sobre él. Él observó la figura blanca entre sus brazos, tensándose casi imperceptiblemente.
Vicente la apartó con suavidad, su voz cargada de una distancia calculada. —¿Qué haces aquí?
Isabel levantó la mirada, sus ojos brillaban llenos de expectación.
—Le pedí a Marcos los detalles de tu vuelo. Vine especialmente a recoge