Valeria alzó la mirada. —¿Entre nosotros todavía queda algo que decir?
Eduardo permanecía sentado atrás fumando, divirtiéndose con el drama.
Sebastián la miraba fijamente, pero en los ojos de Valeria ya no quedaba nada del amor de antes.
De repente le vinieron a la memoria todos esos años. Habían sido una familia feliz, sin conflictos ni resentimientos.
Los celos que sintió al verla con Eduardo y los niños lo hicieron entender por fin lo que Valeria había vivido cuando él jugaba a la familia fel