Sofía estaba mareada y sentía náuseas.
Carolina se sintió un poco culpable.
—Sebastián, esto...
Tania no pudo contenerse,
—Señorita Carolina y Rosa insistieron en que los niños aprendieran a cocinar. Como son bajos, los hicieron subirse al taburete. Por eso el aceite salpicó a la pequeña y se cayó accidentalmente.
—¡Y el niño también se hizo un corte en el dedo!
¿Aprender a cocinar?
Sebastián la miró con desaprobación total.
—¿De verdad vas a dejar que niños tan pequeños aprendan a cocinar?
Caro