Adrián no lo entendía del todo.
Su educación había sido en el extranjero y no captaba completamente esa dinámica de entrega.
Para él, la mentalidad extranjera era, en su mayoría, libre... y también bastante egoísta.
Vivir por los propios gustos y objetivos; los demás pasaban a segundo plano.
Satisfacerse primero a uno mismo, luego a los demás.
—¿Qué quieres comer? —preguntó Eduardo.
Valeria enumeró varios platillos con los dedos.
Eduardo dijo:
—Hay uno que no sé hacer muy bien.
Pero su madre sí