Valeria no usaba la bañera de hoteles, así que se apoyó con esfuerzo en sus piernas algo débiles bajo la ducha.
Eduardo le aplicaba meticulosamente el gel de baño.
Valeria bajó la vista.
Su cuerpo musculoso estaba marcado con rastros de ella, marcas alargadas, unas tras otras, como flores dispersas.
Era una vista que provocaba rubor.
Valeria no pudo evitar acariciar su espalda.
La belleza de un hombre realmente no era comparable a la femenina.
Siempre cautivaba la mirada.
Eduardo levantó la vist