Tras soltar todo eso, Carolina se volvió hacia Mónica.
—¿Y tú eres la mejor amiga? ¡No! ¡Eres una falsa de mierda! Hipócrita de alma.
Todos estaban estupefactos.
Había pasado demasiado, pero escuchando con atención, no era tan complicado.
Si el esposo de su mejor amiga ya le había sido infiel, ¿por qué Mónica insistía en que se reconciliaran?
¿Eso tenía sentido?
Clara miró a Mónica con asombro y sospecha.
—Tú...
—¡Te lo digo claro! ¡El veneno que tomaron tus hijos lo puso Mónica! —gritó Carolina