Capítulo 405
—Mamá.

Eduardo la miró, sus ojos profundos, sin mostrar turbulencia.

—Antonio estaba deprimido en ese momento, sin poder contactar a su novia. Le sugerí que fuera a buscarla. Mi intención no era mala.

—Entonces, cuando te pidió que lo acompañaras, ¿por qué no fuiste? —preguntó la Señora Castro, acusadora.

—Ya había prometido a Vicente que iría a buscar a su hermana.

La Señora Castro lo acusó con voz estridente:

—¿Así que dejaste que tu hermano saliera solo bajo esa tormenta?

—¿Quién podía prev
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