Los dos que iban al frente vestían la túnica: uno de púrpura, de clase más alta de brujería, y el otro de amarilla, representando el segundo nivel de autoridad.
A simple vista, son gente llenos de rectitud.
¡Mucho más rectos que Fernando que estaba dentro!
—¡La señora está aquí! ¡Por favor, pasen! —dijo Raúl invitando a los recién llegados a entrar.
Carolina se acercó sonriendo.
—¿Quiénes son?
Pero al ver quiénes eran, su rostro cambió de inmediato.
¡Eran auténticos brujos de la Casa Santa de Br