Capítulo 33
Los sirvientes se pusieron manos a la obra de inmediato.

—Está bien —dijo Sebastián de nuevo—. Cambien también el dormitorio a como estaba antes.

Los sirvientes ya ni se preocuparon de atender a los invitados. Raúl los llevó arriba y metieron las pocas pertenencias de Carolina en una bolsa, sin mostrar la menor consideración.

Incluso las sábanas y fundas que ella había cambiado fueron sustituidas otra vez.

Carolina apretaba los labios con fuerza.

Raúl vino con las cosas.

—Señor, ¿dónde las dejam
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