—Ahora no te queda nada. ¿No piensas qué hacer?
En estos dos días de hospitalización, Sebastián había perdido casi dos tallas de peso, como si la desesperación le devorara.
—Tengo un plan.
Esa misma noche, Sebastián recibió el alta médica.
—Señor Jiménez, hemos llegado —dijo el chófer.
Sebastián bajó del coche; las heridas en su rostro estaban casi curadas. Miró el complejo de edificios de clase media frente a él.
—¿Dónde vive Carolina?
El plan de Sebastián era utilizar los contactos que Carolin