Residencia de la familia Herrera.
Para celebrar que su hermana por fin había logrado lo que deseaba y había desquitado esa humillación, Vicente insistió en que sus padres se quedaran. Los cuatro compartieron una cena juntos.
—Valeria, ¿acompañas a papá a tomar un poco? —preguntó Carlos sonriendo.
—Claro —respondió Valeria, vestida con un largo vestido sencillo de estar en casa, su cabello negro y brillante cayendo en suaves ondas.
La Señora Herrera no se había sentido tan feliz desde hacía mucho