Si Isabella podía ponerse de su lado, al menos habría una señorita de familia respetable dispuesta a creerle.
Aún podía intentar salvarse.
Bárbara dijo:
—Le envié un mensaje, pero no respondió, probablemente está ocupada. Lo intentaré.
Más tarde, después de que Bárbara se fuera, Carolina, sosteniendo la demanda, esbozó una sonrisa sarcástica.
Siempre había sabido que Sebastián era un hombre interesado.
Pero alguna vez creyó que, al tener hijos y ser su primer amor, su significado para él sería