Una persona así, si podía conectar con ella a través de Carolina, sin duda sería de gran ayuda para establecerse en la Capital.
Pero después de que Carolina hablara, los padres del niño mostraron expresiones de total desconcierto.
—Disculpe, ¿podría preguntar quién es Camila?
¿Se habrían confundido de nombre?
¡Imposible!
La joven que había ido personalmente a su casa era la Señorita Herrera. Su porte tranquilo y su presencia imponente y serena.
Al llegar, la Señorita Herrera solo dijo una frase