Para Ricardo, Carolina le resultaba cada vez más irritante: cometía errores por doquier y, además, se atribuía descaradamente los méritos de otros.
Si realmente hubiera sido ella quien resolviera el asunto, probablemente se pavonearía de orgullo hasta el cielo.
¡Al final, la que realmente tenía el control era Valeria!
Sebastián, tras darle vueltas al asunto, dijo:
—Voy a hacer una llamada.
En cuanto salió, Carolina miró a Ricardo y Patricio.
—¿Por qué tienen que hacerle las cosas tan difíciles