Capítulo 244
Pero Sofía y Santiago se resistían ferozmente a su proximidad. Sus miradas, clavadas en ella, solo reflejaban puro terror.

De repente, Santiago empujó a Carolina con todas sus fuerzas.

—¡Aléjate! ¡No la toques! ¡No te atrevas a tocar a mi hermana!

El tobillo de Carolina, aún lesionado, cedió ante el empujón. Cayó de espaldas al suelo, y su cabeza golpeó contra el borde de un mueble.

Y en ese preciso instante, Sebastián entró por la puerta.

Él mismo vio a Santiago empujar a Carolina con una actit
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