Ella misma se había provocado la herida, solo para obligar a Sebastián a volver al hospital y quedarse con ella.
Pero... ¿cómo podía saberlo él?
Al notar su reacción, una repentina oleada de decepción lo atravesó.
Al principio no había creído a Ricardo.
Pero la reacción de Carolina confirmaba los hechos.
Ella realmente sería capaz de algo así...
De la nada, Carolina soltó una risa descreída.
—Sebastián, los quiero tanto, tanto... a ustedes y a los niños. Temía volver a perderlos, y aunque les te