Cada vez que la mirada de Ricardo rozaba la mano lesionada de Carolina, sentía una profunda incomodidad.
Desvió la vista y siguió caminando.
—Fue a pedirle ayuda a Valeria. Corporativo Jiménez tiene problemas, y parece que solo ella puede ayudar. Busquemos otro hospital privado; necesitas operarte pronto.
Esa exclusividad, esa dependencia de una sola persona, era lo más difícil de aceptar.
Carolina dejó de importarle su propia lesión. Ahora solo pensaba: ¿qué le ocurría a Sebastián que solo Val