¡Su hija, la joya de la familia, había sido despreciada por él durante tantos años!
Si al menos hubiera sido feliz, con el tiempo, quizás ellos como padres lo habrían aceptado.
¡Pero no fue así!
¡Su hija, tan joven, se convirtió en madrastra y fue tratada de esa manera!
La Señora Herrera dejó a un lado toda etiqueta.
—Quiero que pongas distancia con mi hija. Lo que pase con tus hijos no le incumbre. El éxito o fracaso de tu empresa, menos aún. Y punto.
Dicho esto, colgó ella misma.
Valeria abra