-¿Te duele, no? - preguntó Juan al notar la presión en su hombro y encontrar a Miranda a su lado apoyada.
-Necesito que alguien venga a atracarnos como en las películas, así me los puedo quitar con la excusa de salir corriendo - miró con rabia a los tacones. - Hoy pienso robarte esas zapatillas que tienes con forma de tiburón para estar por casa.
Eran uno de los tesoros de Juan, una de sus mejores compras de toda la vida. A primera vista podían parecer feas y horteras para alguien que n