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Alexander como lo sospechaba esta atónito por lo que papá le está diciendo; el italiano mira una y otra vez los documentos que señalan a Izan Russo como un traidor.
Emilia está tan sorprendida que no puede hablar.
El tío Alex se levanta de su silla, da varias vueltas en la oficina de mi padre antes de comenzar a patear todo. En su rostro se le nota la rabia, el dolor y la decepción. Al igual que la esposa del italiano no sé qué decir. He amado a alguien que ha puesto a mi familia en peligro,