Mundo de ficçãoIniciar sessão«Tac, Tac, Tac, Tac, Tac ¡Chin!
Tac, Tac, Tac, Tac, Tac ¡Chin!»Eran las cuatro de la mañana. Aun así, el sonido estridente y acelerado de la máquina de escribir seguía llenando el aire en la pequeña y vieja boardilla.Como ya él mismo lo había previsto, Damián no pudo conseguir dormir ni siquiera un poco. Todo lo ocurrido en el día anterior lo atormentaba cada vez que intentaba cerrar los ojos y dormir.De modo que, cansado de dar vueltas en la cama, t






