96: Protegiendo inocentes.
Kenneth Sinclair.
El día siguiente en que recibí los golpes de unos de los matones de Quentin, supe que no podría salir de él por las buenas. Supe que, estando muerto, sería la única oportunidad para librarme de Dakota. Ya que ni ella ni su padre iban a aceptar un no como respuesta. Así que, antes de decirle un no, una idea devastadora y peligrosa pasó por mi mente.
¿Y si planeaba mi “muerte”?
Podía disponer de dinero para contratar a alguien que me ayudara con ello. No obstante, luego pensé en