17: Un secreto entre los dos.
Lauren.
—No puedo —logré decir—. Por favor ya suéltame.
Al hacerme caso, salí de allí. Luego me encerré en al baño de mi habitación. Me senté en la tapa del váter, controlando mi respiración y luego, lloré por la presión en mi pecho así como por la excitación que me producía.
Por todos los cielos, había visto a Anika en silencio, triste, seguramente porque él la había desechado. Así haría conmigo. Sabía que me dejaría en cuanto se cansara. Demonios. ¿Pero por qué estaba esperando en él un jodido