32. Mi patrón me mandó traer algunas cosas.
Julio todavía recordaba las incontables palizas que recibía cuando de niño no llegaba con el dinero estipulado, y es que la gente no siempre recibía bien que un crío quisiera limpiarle el parabrisas o venderle un paquete de pañuelos. Las personas no podían imaginar todo lo que había tras esos niños de la calle a quienes la gran mayoría consideraban unos ladronzuelos y es que cada uno sobrevivía como podía o como le dejaban y él en más de una ocasión hubiera preferido que le quitaran la vida de