17. ¿Quién eres?
No fue un grito de dolor lo que salió de la boca de Josefina, fue un genuino gemido de placer al sentir el ardor en su trasero, pero no fue el único gemido que salió de su garganta, tras ese salió otro, y otro más mientras se removía, tratando de huir de los azotes y al mismo tiempo a la espera de otro, cumpliendo la orden dada por su amo.
— Más... Dame más...
Sus pezones dolían cada vez, al igual que la humedad entre sus piernas crecía, ya había perdido por completo la cordura, solo pensaba en