18. ¡Déjame no me toques!
Ella se precipitó al final quedando con las piernas temblando sobre la cama, siendo consciente de que todo había terminado.
Tal vez era lo mejor, estaba segura de que tras eso su amante se vestiría y se iría; sin embargo, no fue así, lo sintió tirarse a un lado de ella, atrayéndola contra su cuerpo, besándola con delicadeza, haciendo que ella bajara sus defensas, momentos después de eso él la apartó de su lado dejándola aún más herida que si se hubiera marchado tras acabar.
Josefina se quedó as