15. Cat, soy Cat.
Ricardo se inclinó sobre su pecho derecho y mordisqueó el pezón levemente mientras apretaba el otro con los dedos y la otra mano se deslizaba hasta su intimidad solo para comprobar si ella estaba tan excitada como él, encontrándola húmeda y receptiva en el instante en que coló dos dedos en su interior sin ninguna delicadeza, complacido por la facilidad con la que resbalaron y, aun así, lo mucho que sentía sus paredes apretando alrededor.
Algo no era normal, esa chica no era una prostituta y si