Los gritos que se elevaban en la mansión Bach le estaban provocando jaqueca no solamente a Kimberly, sino también a Lucero, Dylan y Liam se embarcaban en una discusión que parecía no tener fin, donde ambos pedían la cabeza de Adrián, y donde Lucero seguía imponiendo su voluntad, una negativa rotunda, que a ninguno de los dos le estaba gustando, hasta que un disparo resonó en el lugar, trayendo consigo el silencio de todos.
—Por un demonio Neri, si vas a disparar aquí adentro, por lo menos trata