Capitulo veinticinco

Alexander estaba confundido y temeroso, no terminaba de comprender todas esas emociones y sensaciones que sentía por Sofía, y por ello se tomó más tiempo del acostumbrado en la ducha, y no precisamente porque quisiera quitarse el aroma de su piel, algo que incluso lo hizo sonreír, Sofía poseía una fragancia a rosas muy peculiar, no era ningún perfume que él alguna vez haya olido, y su mente comenzó a divagar, ¿en verdad era tan patético como para confundir la gratitud con amor? ¿o estaba descub
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