Mundo ficciónIniciar sesiónLa sola caricia de sus manos en mi cabello me hacía recordar aquellas tardes donde siempre recostaba mi cabeza en el regazo de mi madre, sentía el pasto verde y frio entre mis dedos. Los rayos del sol chocar en mi rostro y los dedos de mamá acariciando cada hebra rubia de mi cabello.
En este momento no es ella quien lo hace, en este momento es mi querida abuela quien se encarga de ello.
Han pasado tres días desde que Bajhor volvió a casa, yo por mi lado, aprovecho estas







