Mundo ficciónIniciar sesiónTodo pasa tan de prisa que ambos nos desnudamos con las manos echas un lio, solo las lámparas de mi habitación alumbran el espacio y esto se vuelve más íntimo. Su boca se encuentra con uno de mis pezones y la succión logra que mi cuerpo se erice ante su acto y jadee repetidas veces, siento la garganta seca, mis manos sudorosas y mi piel erizada.
–Eres mía, Frida –dice de pronto, dejando un camino de besos desde mis senos hasta mi mentón. –Y eso ya no será un secreto para nadi







