Isidora abrió su programa de diseño y empezó a trabajar.
El boceto del vestido número 22 apareció en su pantalla. Seda charmeuse con neopreno. Un desastre técnico esperando suceder.
Pero el concepto base era sólido. Solo necesitaba ingeniería mejor.
Sus dedos volaron sobre la tableta gráfica. Líneas aparecían, se ajustaban, desaparecían. El corte original de sesenta grados se convirtió en cuarenta y cinco. El neopreno fue reemplazado por scuba stretch de alta recuperación.
Tocaron su puerta.
—A