Mundo ficciónIniciar sesión—Llegó la hora —. El prisionero se levantó del catre y, antes de salir, suspiró, dirigiéndole una sonrisa irónica al verdugo y a sus acompañantes: dos oficiales que se marcharon al comprobar que todo estuviera en orden.
—Por un momento casi creí que se les olvidaría que hoy es el día. Es una lástima, con lo cómodo que estoy aquí.
El verdugo no respondió. Se hizo a un lado para que el prisionero saliera, evitando mirarlo directamente.
—No tengas miedo de mirarme –dijo e







