Narra Lindsay
Me encuentro bajando del auto con las maletas en mano, por fin hemos llegado a Seattle y las inmensas ganas de ver a James nacen en mi, ¡Jesús! como lo extraño por más que ha cumplido su promesa de llamarme cada 10 minutos. No puedo evitar sonreír al recordar cada una de sus llamadas. Corro rápidamente dentro de la casa y doy un largo suspiro, no puedo creer que llegase a extrañar estar en mi casa, subo a mi habitación suelto las maletas y me lanzo a la cama revoloteando mis almoh