Capítulo 6. Un calambre.
Entré en aquella habitación, enorme habitación, no parecía ocupada, James cerró la puerta y yo me giré para verlo.
—¿Qué es tan urgente?.
Sin previo aviso, me sujetó y me llevó directo a la cama, empecé a sentir la adrenalina correr por mi cuerpo, sus caricias y sus besos salvajes, me encendieron de inmediato. Si esté era un James enojado, entonces tendría que esforzarme más en molestarlo.
Me apresuré a quitarle la camisa, quería tocar su piel, quería sentirlo, era tanta nuestra prisa, que ni