Capítulo 91 – Un Amor Merecido
La tensión del día se había quedado encerrada en el edificio del Ministerio de Trabajo. Afuera, el sol parecía más cálido, y el aire olía a libertad.
Anahir se detuvo frente a Nicolás, lo miró con ternura y le acarició la mejilla, como si pudiera borrar con un roce todo el dolor que él también había cargado en silencio.
—Hoy no es un día cualquiera —dijo en un tono dulce, casi susurrando—. Hoy debemos celebrar... porque la impunidad está cayendo.
Nicolás le sonrió