Capítulo : La Trampa de Fabricio
El aire en la sala de reuniones estaba espeso, como si el oxígeno se negara a circular. Las paredes blancas, impersonales, parecían cerrarse poco a poco. Los inversionistas no hablaban, pero los dedos golpeaban carpetas, los pies se movían debajo de la mesa, y cada tanto, alguien pasaba una página sin leerla, solo para hacer algo con las manos.
Anahir, sentada en el extremo opuesto a Fátima y Fabricio, mantenía la espalda recta. El cuero de la silla rechinaba ap