Capítulo 18: El Sabotaje Comienza
Fabricio entró en la obra con el ceño fruncido, su chaqueta impecable a pesar del polvo y el ruido del lugar. Observaba todo desde su posición, con la mandíbula apretada, sintiendo un ardor en el estómago que no tenía nada que ver con la cafeína que había tomado esa mañana.
Y ahí estaba ella.
Anahir Montes caminaba por la obra con una seguridad irritante, como si nada pudiera tocarla, como si no le importara en lo absoluto lo que él había hecho.
¿De verdad no