169 El acecho .
Capítulo: El acecho
Fabricio salía del hospital cada día con la cara impasible y los guantes de limpieza aún húmedos, pero por dentro ardía de rabia contenida. Había pasado horas lavando baños como si fuera un castigo divino, agachado frente a tazas mugrientas, con un agente controlándolo como si fuera un animal. Pero él no era un animal. Él era un cuervo.
Un cuervo paciente, negro y silencioso, que esperaba el momento exacto para picar la cosecha.
El abogado le había dicho que debía cumpl