Capítulo – Donde Nacen los Sueños
La tarde comenzaba a teñirse de ese dorado suave que anuncia los momentos que se recordarán toda la vida.
Damián salió de su consultorio más temprano de lo habitual, con una sonrisa cómplice dibujada en el rostro y una misión muy clara. Pasó a buscar a Alejandro al jardín, como lo hacía cada vez que su agenda y su corazón se lo permitían.
El niño lo abrazó con esa intensidad de los vínculos verdaderos.
—¿A dónde vamos hoy, papi Damián?
—Hoy tenés una misión muy